La sensibilidad dental

 

La sensibilidad dental es un sensación molesta y transitoria derivada de la exposición de la dentina (la parte interna del diente) que aparece tras el contacto con estímulos externos  como el frío o el calor, o alimentos dulces o ácidos.

En condiciones normales la dentina está cubierta por el esmalte en la corona dental, y las encías  pero con el paso del tiempo es normal que el esmalte se haga más delgado proporcionando menos protección. También las encías pueden retraerse de forma gradual. Cuando esto ocurre , los poros o conductos que la forman pueden ser estimulados por cambios térmicos, químicos o táctiles, produciendo dolor.

 

Causas que pueden ocasionar Sensibilidad Dental

Abrasión
Consiste en el desgaste del esmalte con motivo del roce de un objeto externo. Puede ocurrir por un cepillado demasiado fuerte con cepillos de filamentos duros o por el uso de pastas dentífricas abrasivas

Atricción
El esmalte también puede verse afectado por el contacto diente con diente, ya sea por una masticación excesivamente fuerte, o por bruxismo (apretar los dientes enérgicamente ya sea de forma voluntaria o involuntaria)

Erosión
Consiste en el desgaste o incluso pérdida del esmalte dental con motivo de una acción química como la presencia de ácidos gástricos durante un largo periodo de tiempo (por vómitos o reflujo) o una dieta rica en ácidos (alimentos como tomates, cítricos, o bebidas carbonatadas)

Tratamientos odontológicos
La sensibilidad aparece frecuentemente después de una limpieza profesional, al eliminar la placa dental y el sarro

También la ortodoncia podría llegar a provocar en algunos casos una recesión gingival aislada

 

Consejos para combatir la sensibilidad dental

Si se han consumido alimentos o bebidas ácidos, es recomendable contrarrestar el efecto erosivo sobre el esmalte con alimentos como la leche o el queso y esperar al menos 20 minutos antes del cepillado para que la saliva pueda neutralizar el pH ácido.
En los casos de sensibilidad dental se recomienda el uso de cepillos específicos, con filamentos extremos redondeados y textura suave y usarlos sin efectuar una fuerza excesiva sobre el diente.
Efectuar este cepillado con pastas poco abrasivas y específicas para la sensibilidad dental.
Acceder a los espacios interdentales mediante cepillos interproximales, seda o hilo dental o irrigadores bucales.